Cuando queremos mejorar algo (rendimiento, recuperación, energía, aporte de minerales…) mediante modificaciones en nuestra dieta, hace falta que el sistema digestivo esté en buenas condiciones.
 
Nuestro sistema digestivo se encarga de digerir y absorber todo aquello que comemos, pero si no está en buenas condiciones hay una diferencia importante entre lo que COMEMOS y lo que realmente ABSORBEMOS/APROVECHAMOS.

Por ejemplo: Si queremos relajar nuestra musculatura después de un entrenamiento es importante incorporar alimentos ricos en minerales como potasio, magnesio o vitaminas del grupo B, para absorber correctamente estos componentes, nuestro sistema digestivo debe estar en buenas condiciones.

 

“Incorporar dentro de nuestra dieta, alimentos que beneficien el sistema digestivo, nos ayudará a conseguir con más facilidad objetivos nutricionales.”

E.Deltor

 

Los habitantes que se alojan en nuestro sistema digestivo, las bacterias intestinales, son las encargadas de digerir los alimentos. Podemos aportar bacterias incorporando alimentos fermentados (yogur, kéfir, verduras fermentadas) dentro de nuestra alimentación. Estos alimentos (si no están pasteurizados) se consideran alimentos probióticos: nos aportan los habitantes del sistema digestivo = las bacterias intestinales.


Debemos tener en cuenta que estas bacterias deben estar bien alimentadas para que puedan trabajar correctamente y nuestro intestino funcione bien; por ello alimentos como las verduras blancas (cebolla, hinojo, calabacín, ajo tierno…), la algarroba, espesantes como el kuzu (pueraria lobata) o los mucílagos derivados de la maceración de semillas (chía o lino), nos proporcionan el alimentos de estas bacterias, es decir se consideran prebióticos.

 

“La alimentación del jugador/a de baloncesto debe contener alimentos probióticos y prebióticos para asegurar el correcto funcionamiento del sistema digestivo”

E.Deltor

 

RECETA PROBIÓTICA

YOGUR DE COCO-KÉFIR

 
INGREDIENTES
400g de leche de coco (1 lata)
200g de kéfir de cabra
18g de zumo de lima
2c/soperas de semillas de chía
1-2c/postre de edulcorante natural
Ralladura de media lima

 

PREPARACIÓN
Hervir hasta reducir la leche de coco al 50%. Este paso es importante para concentrar el sabor y la densidad de la leche de coco. Dejarla enfriar. Cuando se encuentre a temperatura ambiente incorporar las semillas de chía. Después mezclar con el kéfir, el zumo de lima, la ralladura y el edulcorante natural. Reservar en la nevera unas horas. Mientras reservamos en nevera mezclar cada 15-20 minutos.