Hace menos de una semana la prestigiosa revista “The Lancet”(1) publicaba un estudio desarrollado por el Imperial College de Londres y la Organización Mundial de la Salud (OMS) remarcando que la obesidad adolescente e infantil se han multiplicado por 10 en los últimos 40 años. Según los resultados si seguimos con esta tendencia en el año 2022 tendremos más niños con problemas de sobrepeso que con problemas de desnutrición. Pero lo que determinan cómo más preocupante es que gran parte del considerable aumento se debe a pautas de alimentación poco saludables.

La alimentación es un pilar fundamental en nuestra salud y debemos darle la importancia que se merece. En la etapa infantil y la adolescencia, tenemos la responsabilidad de fomentar el aprendizaje de unos hábitos de alimentación saludables (Clica y tuitéalo) que beneficien el crecimiento y desarrollo, pero también para nutrirse de forma funcional para conseguir otros beneficios, como: mejorar el rendimiento si practican algún deporte, ayudar a facilitar la concentración y aprendizaje, actuar en la prevención de enfermedades, …, entre otros ejemplos.

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"Tenemos la responsabilidad de fomentar el aprendizaje de unos hábitos de alimentación saludables"

Si creemos firmemente que la alimentación juega un papel importante, es que tenemos claro que “no todo vale”. No nos valen alimentos procesados ricos en azúcares refinados, no nos valen los productos cárnicos con bajo porcentaje proteico y gran cantidad de aditivos, no nos valen alimentos ricos en grasas tipo trans, ni nos valen alimentos que para ser considerados ricos en fibra tiene un extra de fibra añadida que se suma a su porcentaje en harinas refinadas, …, nada de esto.

Apostemos por una alimentación natural y menos procesada (Clica y tuitéalo) Enseñemos a comer de verdad. Remarquemos la importancia de aprender a leer de forma crítica, adaptándonos a las diferentes edades, las etiquetas de los productos procesados y envasados. Hagamos que desde pequeños todos podamos sumar de nuestra alimentación.

"Apostemos por una alimentación más natural y menos procesada"

En Eat Your Limits creemos que el deporte, es uno de los caminos para conseguir un cambio de hábitos nutricionales. Por eso, dedicamos nuestros esfuerzos a promocionar una alimentación saludable y adaptada al sector del baloncesto, sumando de la implicación de los propios jugadores/as y de sus familias.

Una buena estrategia nutricional puede ayudar a: mejorar el rendimiento, facilitar la recuperación, ayudar en la prevención de lesiones, así como, sumar en su recuperación. La alimentación del jugador/a debe estar adaptada principalmente al tipo de entrenamiento y número de sesiones/semanales, además de los requerimientos personales. Pero además de eso hay un factor clave, que pocas veces se tiene en cuenta, el papel del sistema digestivo (clica y tuitéalo)

 

"Cuidar del sistema digestivo es clave en el rendimiento del jugador de baloncesto"

 

Cada vez hay más estudios (2) que ponen en evidencia que la incorporación de estrategias prebióticas y probióticas en nuestro menú, proporcionan al deportista beneficios para su salud que afectan positivamente al rendimiento deportivo, mejorando la capacidad de recuperación después de la actividad, manteniendo en condiciones óptimas el sistema inmune y favoreciendo la diversidad microbiana a nivel intestinal.

Hoy Día Mundial de la Alimentación, no me gustaría despedirme sin animar y responsabilizar a las entidades e instituciones deportivas a fomentar una alimentación adaptada a las necesidades de sus jugadores/as de baloncesto. 

 

 

(1) Abarca-Gómez, Leandra, et al., Worldwide trends in body-mass index, underweight, overweight, and obesity from 1975 to 2016: a pooled analysis of 2416 population-based measurement studies in 128·9 million children, adolescents, and adults; The Lancet, Vol 0, Issue 0.

(2) Rankin A, O’Donavon C, Madigan SM, et al ‘Microbes in sport’ – The potential role of the gut microbiota in athlete health and performance Br J Sports Med 2017;51: 698-699.